NUEVA DELHI (India), 04/06/2026.- El primer ministro indio, Narendra Modi (derecha), conversa con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez (izquierda), antes de su reunión en la Casa Hyderabad en Nueva Delhi, India, el 4 de junio de 2026. EFE/EPA/RAJAT GUPTA
La presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, mantiene reuniones de alto nivel en Nueva Delhi. Ante el bloqueo práctico del estrecho de Ormuz por la guerra en Irán, las refinerías indias triplican sus compras de crudo sudamericano aprovechando el alivio de las sanciones norteamericanas.
El tablero energético internacional registra movimientos de altísima sensibilidad geopolítica, y Caracas busca capitalizar una oportunidad histórica. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, arribó este miércoles a la India para encabezar una comitiva oficial orientada a consolidar acuerdos en materia de comercio, inversiones, salud y energías renovables. Sin embargo, el verdadero eje que dinamiza y define la agenda de este sexto viaje institucional es el «oro negro». La India, consolidada como el tercer mayor importador de petróleo del planeta, incrementó con fuerza sus compras de crudo venezolano durante los últimos meses ante la necesidad imperiosa de diversificar sus proveedores y reducir la vulnerabilidad de su matriz de abastecimiento.
El relanzamiento de esta alianza estratégica ocurre en un momento crítico para los mercados asiáticos. La India debe importar cerca del 90% del crudo que consume, y aproximadamente la mitad de ese caudal —entre 2,5 y 2,7 millones de barriles diarios— transitaba históricamente por el estrecho de Ormuz. El estallido de la guerra en Irán provocó, en la práctica, el cierre total de este paso estratégico del Golfo, estrangulando los flujos provenientes de Medio Oriente y otorgándole a Venezuela un peso geopolítico descomunal. Tras interrupciones previas causadas por el bloqueo de Washington, las refinerías indias reanudaron masivamente las importaciones en febrero gracias al acuerdo de alivio de sanciones pactado entre la Casa Blanca y Caracas.
Para las sofisticadas plantas de refinamiento indias, el atractivo venezolano excede la emergencia bélica: el crudo caribeño es pesado, rico en azufre y complejo de procesar, pero resulta sustancialmente más barato. India cuenta con la tecnología necesaria para transformarlo de manera eficiente en diésel y combustible para aviones, lo que posicionó a Venezuela como su quinto mayor proveedor en mayo, inyectando unos 266.000 barriles diarios. Aunque los especialistas aclaran que los límites de producción actuales del país sudamericano —pese a registrar aumentos este año— impiden que reemplace por completo a potencias como Rusia o Arabia Saudita, la comitiva liderada por Rodríguez y las empresas estatales de Nueva Delhi ya evalúan mecanismos para expandir las inversiones conjuntas en los yacimientos de la Faja del Orinoco.

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