El presidente de APYME Córdoba, Humberto Spaccesi, trazó un alarmante panorama para el sector productivo local. Aseguró que la pérdida de empresas ya afectó los puestos de trabajo de unas 30 mil familias debido al desplome del consumo, la suba de tarifas y la apertura importadora.
El tejido productivo de la provincia de Córdoba sufre una sangría que parece no encontrar un piso regulatorio. El presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) de la delegación cordobesa, Humberto Spaccesi, lanzó una dura advertencia sobre el estado de vulnerabilidad extrema en el que se encuentran las estructuras fabriles y comerciales locales. De acuerdo con las estimaciones presentadas por el dirigente sectorial, desde la asunción presidencial de Javier Milei ya cerraron definitivamente sus puertas más de dos mil pequeñas y medianas empresas en todo el territorio cordobés. El impacto de este escenario de persianas bajas adquiere una dramática dimensión social, dado que la destrucción de este entramado pyme ya dejó sin sus puestos de trabajo y sustento diario a unas 30 mil familias de la provincia.
En declaraciones brindadas al medio Puntal, Spaccesi apuntó de forma directa contra el plan económico implementado por la administración central, argumentando que las medidas «han achicado absolutamente la capacidad de consumo de la población», un fenómeno contractivo que coloca a los fabricantes frente a una encrucijada letal: «No tenemos a quién venderle lo que producimos». El titular de APYME cuestionó la total ausencia de herramientas o redes de contención fiscal por parte del Gobierno nacional para proteger a la industria argentina. En su diagnóstico, lejos de tratarse de una consecuencia colateral imprevista, la situación actual responde a un esquema deliberado: “Está pasando lo que está pasando porque hay políticas de Estado que están dirigidas a que pase esto”.
Tarifas en alza y competencia desigual frente a lo importado Para el referente empresarial, el margen de supervivencia de las pymes cordobesas se redujo al mínimo debido a una estructura de costos internos que no para de encarecerse. Spaccesi denunció que las cargas impositivas no registraron ningún tipo de alivio y que el costo de los servicios públicos básicos para producir se transformó en un factor asfixiante. «La energía para producir no sólo que no ha bajado, sino que sigue aumentando cada vez más la electricidad, cada vez peor, todo aumenta”, fustigó. A este combo de recesión interna y aumentos de tarifas se le suma, según remarcó, la desregulación aduanera, que somete a los establecimientos fabriles locales a una competencia imposible de sostener: “La importación a nosotros nos hace imposible poder competir; no puede ser que lleguen productos de afuera sin pagar impuestos prácticamente y a nosotros nos ahogue la carga tributaria”. Por último, instó a los productores a no limitarse a «aguantar» pasivamente y alertó que se están configurando todas las condiciones para una escalada indiscriminada de los índices de desocupación en la provincia.

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