La primera jornada debate en el Senado provincial reavivó las tensiones internas del oficialismo. El ex intendente de José C. Paz cargó contra el gobernador Axel Kicillof por no recorrer el Conurbano, mientras que el ex ministro de Seguridad cuestionó a la vicegobernadora por mantener la Legislatura paralizada durante seis meses.
El demorado retorno a la actividad legislativa en la provincia de Buenos Aires expuso de manera cruda las profundas diferencias metodológicas y políticas que fracturan al bloque de Unión por la Patria. Lejos de la cohesión necesaria para enfrentar la compleja situación socioeconómica, la sesión inaugural del Senado bonaerense se transformó en un ring donde intendentes de peso, ex ministros de alto perfil y la conducción del cuerpo dirimieron internas con inusitada dureza frente a la mirada de una oposición que optó por exigir el cumplimiento de los reglamentos internos.
El detonante del conflicto se produjo cuando el senador y jefe comunal en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii, fracasó en su intento de tratar sobre tablas los proyectos de Emergencia Alimentaria y de Emergencia Sanitaria para el Conurbano. Al no alcanzar los dos tercios de los votos debido al rechazo opositor de avalar un tratamiento exprés sin pasar por comisiones, Ishii lanzó una dura alocución alertando que la periferia de la capital federal se encuentra bajo un proceso de fuerte deterioro social. En su discurso, el dirigente apuntó directamente hacia la conducción del Ejecutivo bonaerense, recriminándole al gobernador Axel Kicillof una supuesta falta de presencia territorial y la negativa de su sector a forzar la aprobación inmediata de las partidas presupuestarias de asistencia.
La tensión en el recinto escaló cuando la presidencia del cuerpo, a cargo de la vicegobernadora Verónica Magario, decidió interrumpir el uso de la palabra de Ishii al cumplirse el límite de cinco minutos reglamentarios, procediendo al corte de su micrófono. El hecho provocó la inmediata reacción del ex ministro de Seguridad y actual legislador, Sergio Berni, quien se alineó con la postura crítica hacia la conducción parlamentaria. Berni cuestionó con dureza a Magario por haber mantenido la cámara alta provincial sin sesionar durante un semestre entero, período en el cual, según detalló, se destruyeron más de 30.000 puestos de trabajo en el entramado de las pequeñas y medianas empresas bonaerenses.
En el cierre de una jornada caracterizada por los cruces verbales permanentes, Berni elevó la apuesta e incomodó a las autoridades parlamentarias al proponer formalmente que, debido a la parálisis institucional que afectó al Senado durante la primera mitad del año, el Poder Ejecutivo disponga una retención de los gastos de funcionamiento y de los haberes de los legisladores para redireccionar esos fondos de manera directa al fortalecimiento del sistema de salud pública provincial. La propuesta fue desestimada de forma tajante por Magario, quien instó al ex ministro a canalizar sus planteos mediante los carriles institucionales de comisiones y a ceñirse a las pautas de Labor Parlamentaria previamente acordadas con las minorías.

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