Octavio Ibarra calificó como «muy complicada» la situación financiera de las administraciones municipales debido al impacto del modelo económico nacional. Señaló que la parálisis de fondos se arrastra por más de un año y detalló cómo el municipio debió reestructurar los servicios de asistencia social y salud ante el incremento de la demanda.
La administración pública en el interior cordobés enfrenta un escenario de severa restricción de recursos. El intendente de la ciudad de Oliva, Octavio Ibarra, trazó un diagnóstico crítico sobre el estado de las finanzas locales, señalando que la combinación de la recesión económica, la baja en el cobro de las tasas municipales y el retroceso sostenido de la coparticipación provincial durante más de 12 meses colocó al municipio en una coyuntura «muy complicada». De acuerdo con el mandatario, la recaudación propia de la comuna del departamento Tercero Arriba registró un desplome del 60% en comparación con el período anterior.
Frente a la merma presupuestaria, el jefe comunal radical explicó que los vecinos priorizan la cobertura de necesidades esenciales como alimentación y educación, postergando el cumplimiento de las obligaciones tributarias locales. Para garantizar el funcionamiento operativo, la intendencia debió implementar un esquema alternativo basado en sistemas de canje con proveedores y planes de regularización específicos para contribuyentes morosos. Ibarra describió a las municipalidades como la «primera trinchera» ante la crisis, precisando que los tres dispensarios de atención primaria locales absorbieron unas 8.000 prestaciones en el primer cuatrimestre, impulsadas por ciudadanos que perdieron su cobertura de obra social.

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