El crecimiento del crédito digital desregulado y tasas que triplican la inflación generan una preocupante bola de nieve de endeudamiento familiar.
El consumo a través de financiamiento digital atraviesa un escenario crítico en Argentina debido al marcado incremento en la morosidad de billeteras virtuales. Tras la entrada en vigencia del Decreto 70/2023, la eliminación de los topes a los rendimientos e intereses habilitó a las Fintech y entidades no bancarias a fijar el costo del dinero sin regulaciones estatales, impactando de lleno en la economía de los hogares.
Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte sobre la amplia brecha entre la inflación proyectada y los cargos que aplican las plataformas. Mientras las estimaciones de precios rondan el 40% anual, las aplicaciones financieras imponen tasas que superan el 120% o 130%, una dinámica agravada por la falta de transparencia, ya que muchas firmas omiten exhibir el costo financiero total y solo muestran el valor nominal de las cuotas.
Esta modalidad afecta en mayor medida a los jóvenes y trabajadores informales, quienes acceden a créditos inmediatos sin las exigencias del sistema bancario tradicional. Ante la incapacidad de pago y el crecimiento acelerado de carteras incobrables, diversas entidades han comenzado a vender sus saldos deudores a terceros, configurando un esquema de extrema vulnerabilidad financiera.

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