Casi un 10% de los trabajadores del sistema público de salud reportó situaciones de discriminación. Ante la escalada de abusos, los hospitales podrán denegar la atención a pacientes que incurran en actos de xenofobia.
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) atraviesa un escenario crítico producto de una suba en los episodios de racismo y xenofobia dirigidos hacia médicos, enfermeros y profesionales de la salud. De acuerdo con datos del informe anual del organismo, un 9,26% del personal sufrió situaciones de discriminación durante el último año, marcando la cifra más elevada registrada en el último quinquenio.
La problemática se profundizó tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el posterior reclutamiento masivo de profesionales procedentes de países de África y Asia para cubrir el déficit estructural de trabajadores en los centros sanitarios. Según relevamientos de la Sociedad de Radiólogos (SoR), han aumentado los casos de pacientes que se niegan de manera explícita a ser atendidos o examinados por personal de origen extranjero o de minorías étnicas.
Frente a este contexto, autoridades del NHS tildaron las agresiones de «inadmisibles» y ratificaron que las normativas vigentes otorgan a los centros de salud la potestad legal de denegar el tratamiento no urgente a aquellos usuarios que ejerzan violencia verbal o actos discriminatorios contra los equipos de salud.

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