La contracción del poder adquisitivo y el impacto de la recesión económica forzaron el cierre de locales en Córdoba y el resto del país. Un relevamiento privado registró un nivel récord en la desocupación de establecimientos comerciales.
El panorama del sector minorista atraviesa una etapa crítica reflejada en el progresivo cierre de locales comerciales tanto en la ciudad de Córdoba como en diversas localidades del interior provincial y nacional. La falta de ventas, derivada de la pérdida de poder de compra de la población, impide a comerciantes afrontar gastos fijos estructurales como alquileres, impuestos, servicios y salarios.
Este fenómeno impacta con especial fuerza en galerías del centro capitalino, donde inciden también transformaciones culturales como la proliferación de shoppings y la expansión del comercio electrónico. No obstante, la vacancia se extendió a grandes paseos de compras. Según datos del Colegio Profesional de Inmobiliarios de Córdoba, en julio la desocupación de locales trepó al 13,7%, lo que representa el salto más brusco en los registros de la entidad y equivale a que uno de cada siete inmuebles comerciales administrados por inmobiliarias permanece sin uso.
Frente a esta coyuntura, referentes del sector bienes raíces señalaron la necesidad de atender las ramificaciones de una recesión que afecta no solo a rubros prescindibles sino también al consumo de alimentos y medicamentos, provocando pérdida de puestos de trabajo y el cese de actividad de medianas y pequeñas empresas.

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