El acelerado crecimiento de la industria naval comercial china sostiene el desarrollo de su armada, superando en flota a Estados Unidos y poniendo en jaque la histórica supremacía marítima de Washington.
El histórico dominio marítimo de Estados Unidos enfrenta su mayor desafío debido al rápido despliegue naval de China, país que ha construido la armada más numerosa del mundo tras pasar de la defensa costera al control de aguas internacionales. Apoyada por una gigantesca industria comercial que representa más del 50% del tonelaje mundial, la potencia asiática combina sus astilleros civiles y militares de forma estratégica, optimizando recursos e infraestructura para proyectar una flota estimada en 435 buques para 2030.
En contraste, la industria militar estadounidense atraviesa severas dificultades para mantener el ritmo debido al estancamiento de sus astilleros comerciales y regulaciones históricas como la Ley Jones de 1920, que encareció la producción local. Proyectos clave acumulan años de retraso y los sobrecostos complican la expansión de su flota. Ante este escenario, Washington impulsa leyes de incentivo financiero y busca alianzas estratégicas con potencias navales como Corea del Sur y Japón para intentar revertir la brecha.

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