Un informe demoledor de la consultora Varianza revela que el mercado laboral cordobés atraviesa una crisis de ingresos sin precedentes.
El dato central es alarmante: el 71% de los trabajadores en la provincia percibe menos de $1.200.000 mensuales, un techo que asfixia el consumo y la calidad de vida. Esta precariedad salarial ha instalado un nuevo paradigma social donde el 90% de los encuestados afirma que no tiene capacidad de ahorro ni margen para gastos extras, mientras que más de la mitad de la población directamente no llega a cubrir las necesidades básicas cada mes.
El fenómeno del pluriempleo se ha consolidado como la única salida ante la emergencia: el 49% de los cordobeses ya cuenta con un segundo trabajo o está en la búsqueda activa de uno para poder subsistir. La percepción de los ciudadanos es de un retroceso sistémico, con un 84,38% que asegura haber perdido poder adquisitivo en el último año y un pesimismo que se profundiza de cara al futuro. En este escenario, la reforma laboral vigente tampoco aporta alivio; por el contrario, el 50,95% de los trabajadores teme que su situación empeore, evidenciando una desconfianza estructural en las medidas de reactivación económica.

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