El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó de plano la última oferta enviada por Teherán a través de la mediación de Pakistán para finalizar la guerra en Medio Oriente. A través de sus redes sociales, el mandatario calificó los términos de la República Islámica como insuficientes y advirtió que el Pentágono está listo para continuar la ofensiva militar durante al menos dos semanas más para completar sus objetivos estratégicos.
La respuesta de Irán, que llegó tras días de intensas gestiones diplomáticas, incluía exigencias de alto impacto: el levantamiento total de las sanciones económicas, el fin del bloqueo naval a sus puertos y, fundamentalmente, el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz bajo ciertos «compromisos» con Washington. Sin embargo, fuentes cercanas a la Casa Blanca señalaron que el principal punto de fricción sigue siendo el programa nuclear; mientras Teherán propuso trasladar parte de su uranio enriquecido a un tercer país, se negó rotundamente a desmantelar sus instalaciones, una condición irrenunciable para la administración Trump.
En una entrevista reciente, Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses ya han cumplido el 70% de sus objetivos en el conflicto, que ya cumple diez semanas. El mandatario arremetió contra las gestiones de administraciones anteriores, acusándolas de haber permitido que Irán «jugara» con los intereses de Estados Unidos durante décadas. «¡Ya no se reirán más!», sentenció, dejando abierta la posibilidad de nuevos ataques contra infraestructuras clave si no se alcanza un acuerdo que garantice la reapertura incondicional de las rutas petroleras y el cese de hostilidades por parte de Hezbolá en el Líbano.

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