El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) interrumpió su tendencia a la baja y registró una aceleración en el mes de abril. Según el informe técnico presentado por el INDEC, el indicador sectorial marcó un avance del 5,1% mensual, acumulando una suba del 11,6% en el primer cuatrimestre y un incremento interanual del 30,8%. El salto acortó la brecha con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), encendiendo las alarmas de los analistas globales ante posibles efectos de segunda ronda en la cadena de comercialización.
El principal factor detrás del repunte fue el fuerte incremento internacional del barril de crudo, provocado por la persistencia de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. El desaglose del organismo oficial de estadísticas refleja que la división de Petróleo Crudo y Gas se disparó un 22,9%, mientras que los Productos Refinados del Petróleo avanzaron un 13,6%. En contraste, otros componentes del índice mostraron un comportamiento dispar y mucho más moderado: el sector pesquero subió un 16,8%, los minerales no metalíferos crecieron un 3,6%, mientras que los precios mayoristas agropecuarios marcaron una leve retracción del 0,6%.
Ante la publicación de las cifras, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a relativizar el impacto del indicador atribuyendo el alza de manera exclusiva a un «shock externo». El jefe del Palacio de Hacienda explicó a través de sus redes sociales que el 85% de la variación general estuvo concentrada en apenas cuatro categorías ligadas directamente al valor de los combustibles y la energía. Caputo remarcó que, al excluir el impacto de la guerra sobre el bloque del petróleo, la inflación mayorista subyacente se ubicó en torno al 1,1% mensual, en sintonía con las metas de desaceleración que persigue el plan económico oficial.

Más historias
Frente a la mora crediticia: bancos piden al BCRA flexibilizar normas para refinanciar deudas de familias
Recuperación con matices: Indumentaria y cines impulsaron el consumo, pero cayeron los bienes durables
Mercado laboral: la brecha salarial y la falta de perfiles técnicos dificultan la cobertura de empleos