El indicador del Indec tocó su mejor nivel en seis meses, impulsado por el petróleo y la siderurgia. Sin embargo, la actividad manufacturera retrocedió un 2,8% interanual, dejando en evidencia una profunda brecha entre los sectores que traccionan y el desplome de la metalmecánica y el sector automotriz.
La actividad fabril argentina exhibe una marcada dualidad que impide hablar de una reactivación homogénea. Según los últimos datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en el 59,9% durante abril. Aunque este registro representa el nivel más alto de los últimos seis meses y muestra un avance de 1,2 puntos porcentuales frente al mismo mes del año pasado, el dato contrasta con otra realidad inocultable: la producción industrial manufacturera sufrió una caída del 2,8% interanual, confirmando que el uso de las plantas mejora por cuestiones estacionales o sectores puntuales, pero la actividad general sigue en terreno negativo.
El informe técnico revela una profunda brecha de rendimiento entre las distintas ramas fabriles. Solo cinco de los doce bloques industriales relevados lograron posicionarse por encima del promedio general. El ranking del uso de maquinaria estuvo liderado de forma absoluta por la refinación de petróleo con un 86,8%, seguida por las industrias metálicas básicas (73,4%) y el sector de sustancias y productos químicos (69,9%), que mostró una fuerte recuperación tras haberse normalizado la operatividad en el polo petroquímico de Bahía Blanca. El bloque de alimentos y bebidas, clave para el consumo masivo, apenas superó la media con un 60,4%.
La otra cara: los sectores que no arrancan Por el contrario, siete actividades productivas continuaron operando con niveles críticos de capacidad ociosa. Los registros más alarmantes se concentraron en el sector de productos textiles y el de caucho y plástico, ambos con un magro 42,4%. En sintonía, la metalmecánica se ubicó en el 42,7%, golpeada de lleno por el desplome en la fabricación de maquinaria agropecuaria (-29,7%) y de electrodomésticos (-26,9%), mientras que la industria automotriz no logró despegar y operó al 46,5%. Estos números ratifican que el entramado pyme y metalúrgico, con fuerte arraigo en el interior productivo, sigue padeciendo el freno de la demanda interna.

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