Un informe privado reveló que la nafta súper se encareció un 24,3% en dólares en pocos meses, superando con creces a Brasil, México y Colombia. El fuerte impacto impositivo y el precio del crudo internacional llevaron el litro a un promedio de 1,40 dólares, golpeando el bolsillo de los consumidores locales.
La volatilidad del mercado energético global echa nafta al fuego de los precios internos en el país. Argentina se consolidó como el país de América Latina donde más aumentó el precio de los combustibles desde el inicio de la escalada bélica entre Irán y Estados Unidos en Medio Oriente. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), la nafta súper registró un súper incremento del 24,3% medido en dólares, ubicándose al tope del ranking regional y superando por un amplio margen las subas computadas en Ecuador (14,7%), México (10,7%), Brasil (4,9%) y Colombia (1,9%).
El estudio detalla que, en términos de moneda dura, el valor del litro de nafta súper saltó de un promedio de 1,12 dólares antes del estallido del conflicto internacional a aproximadamente 1,40 dólares en la actualidad. Esta disparada consolida una paradoja para el mercado doméstico: a pesar de ser un país productor de petróleo, Argentina exhibe hoy valores en surtidor superiores a los de economías de mayor desarrollo como Estados Unidos o el propio mercado brasileño, quedando únicamente por debajo de los precios de Uruguay, Chile y Perú. En el día a día, esto se traduce en que los hogares argentinos con vehículos afrontan un costo adicional promedio de 38.874 pesos mensuales.
El peso del fisco y el boom exportador La causa detrás de este fenómeno no responde únicamente al vaivén del precio internacional del crudo. El informe del IAG pone el foco sobre la fuerte presión fiscal local, detallando que los impuestos específicos a los combustibles crecieron un 230% en términos reales desde el inicio de la actual gestión de gobierno. De esta manera, la tajada que se lleva el Estado en concepto de tributos prácticamente se duplicó en el precio final de cartelera, pasando de representar el 8,89% al 18,54% del valor total por litro.
Lo llamativo del escenario es que el encarecimiento de los surtidores se da en paralelo a un desempeño histórico del sector energético nacional, que en abril anotó un superávit comercial cercano a los 2.000 millones de dólares motorizado por el avance de Vaca Muerta. Sin embargo, el fenomenal salto exportador no derramó en un alivio para el surtidor local, reavivando el debate sobre los esquemas de fijación de precios internos y provocando, como contrapartida directa, una retracción en los niveles de consumo de nafta por parte de los automovilistas.

Más historias
Frente a la mora crediticia: bancos piden al BCRA flexibilizar normas para refinanciar deudas de familias
Recuperación con matices: Indumentaria y cines impulsaron el consumo, pero cayeron los bienes durables
Mercado laboral: la brecha salarial y la falta de perfiles técnicos dificultan la cobertura de empleos