29 agosto, 2026

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De Loredo mueve sus fichas: la estrategia para frenar la seducción libertaria sobre los intendentes de la UCR

El líder radical busca imponer una negociación «orgánica» frente a las maniobras de La Libertad Avanza, que intenta sumar apoyos en el interior cordobés desde la Casa Rosada. Tensiones por la escasez de recursos y la interna por el liderazgo opositor de cara a 2027.

El mapa político de la oposición cordobesa se reconfigura en el territorio, desatando una pulseada silenciosa pero feroz por el control del aparato radical. Ante el despliegue de La Libertad Avanza (LLA) para atraer a jefes comunales del interior y exhibir volumen político desde los despachos de Balcarce 50, Rodrigo de Loredo activó un operativo de contención basado en la «organicidad» partidaria. La meta deloredista es clara: neutralizar los «atajos individuales» de los intendentes que buscan sintonía directa con la Casa Rosada y obligar a que cualquier confluencia o frente electoral hacia 2027 se dirima institucionalmente bajo la conducción de la UCR.

En el entorno del diputado nacional comprenden la delgada línea que transitan los administradores locales, urgidos de aceitar canales con el Gobierno de Javier Milei en un contexto de asfixia financiera para los municipios. Sin embargo, advierten que las recientes reuniones en Buenos Aires, coordinadas por el referente libertario Gabriel Bornoroni junto a la diputada radical Soledad Carrizo, tienen un trasfondo político evidente. Para contrarrestar el impacto de esas postales, De Loredo congregó en el Foro de Intendentes Radicales a más de 60 jefes comunales y legisladores, con el fin de poner en marcha una mesa de conducción provincial, apuntuntar los cañones contra el manejo de recursos del gobernador Martín Llaryora y blindar la estructura propia.

El mapa interno: «La Liga», los orgánicos y los «resbaladizos» El despliegue territorial del radicalismo cordobés se divide hoy en tres grandes grupos que reaccionan de manera diversa ante el cortejo de las fuerzas del cielo:

  • «La Liga de Intendentes»: El núcleo duro deloredista que sostiene el proyecto provincial del legislador para 2027 y resiste las presiones del Panal.
  • Los «Orgánicos»: Dirigentes que, aun siendo críticos del severo plan de ajuste fiscal de la administración nacional, aceptan disciplinarse detrás de la estrategia que defina el Comité Provincia comandado por Marcos Ferrer.
  • Los «Resbaladizos»: Jefes comunales que coquetean en simultáneo con las oficinas libertarias y con el cordobesismo de la gobernación, alterando los nervios de armadores propios y ajenos.

«Llevaron 20 intendentes a la última reunión y radicales puros fueron tres o cuatro. Eso no es representativo», ironizan desde el búnker deloredista para relativizar las supuestas fugas hacia las filas violetas, remarcando además el malestar de intendentas como Romina Aguirre (Elena), quien denunció haber asistido «engañada» a los despachos nacionales.

El nudo de la discusión no radica en si existirá o no una gran confluencia opositora para intentar destronar al peronismo, algo que casi todos en el arco no peronista dan por descontado, sino en quién tendrá la lapicera para liderar el proceso y definir los tiempos. Mientras el deloredismo hace pesar sus encuestas como la figura mejor posicionada en Córdoba, Bornoroni consolida su armado con el aval directo de Karina Milei y Luis Juez se mantiene como un actor central de consulta. Con un diagnóstico unánime de que «no hay un peso para las intendencias», los jefes territoriales buscan equilibrio entre la urgencia de gestión diaria y una identidad política que preserve sus liderazgos sin engordar de forma anticipada la estructura libertaria.