Esgrima electoral: Llaryora busca blindar Córdoba y frena la sintonía con el Gobierno nacional
Tras una semana de gestiones y declaraciones en Buenos Aires, Martín Llaryora endureció su postura frente a la Casa Rosada y volvió a promover la candidatura presidencial de Juan Schiaretti. Desde el oficialismo libertario perciben las jugadas legislativas del peronismo cordobés como un desafío directo y apuntan a disputarle la provincia en los próximos comicios.
La relación entre el Centro Cívico y la Casa Rosada ingresó en una fase de recalibración táctica ante la proximidad del calendario electoral. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, desplegó en los últimos días una serie de movimientos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires orientados a preservar el dominio territorial del peronismo cordobés y construir una opción política nacional. Desde el entorno del mandatario advierten que los canales de negociación formal con el Gobierno de Javier Milei muestran signos de agotamiento, citando la parálisis en la transferencia de fondos para la Caja de Jubilaciones y el freno total a la obra pública nacional.
En el plano legislativo, la bancada de diputados que responde al oficialismo provincial adoptó posiciones de mayor confrontación, impulsando debates vinculados a los marcos regulatorios de biocombustibles, partidas para discapacidad e iniciativas sobre el endeudamiento de los hogares. Asimismo, la presencia de legisladores cordobeses en intentos de sesión orientados a discutir normativas clave del Ejecutivo nacional fue leída por los operadores libertarios, encabezados por el diputado Gabriel Bornoroni, como un alineamiento directo con los bloques de la oposición firme.
Frente a este escenario, Llaryora volvió a postular a su antecesor, Juan Schiaretti, como la figura idónea para encabezar un espacio político de orden nacional definido bajo la premisa de la «sensatez» y la gestión. Por su parte, en el seno de la conducción de La Libertad Avanza consideran que la provincia mediterránea mantiene altos niveles de adhesión a la figura presidencial, lo que motiva el diseño de una estrategia electoral destinada a disputar el liderazgo institucional en el principal bastión electoral del interior.
