La armada de Israel tomó el control de la «Flotilla Global Sumud», una misión internacional que transportaba asistencia humanitaria con el objetivo de desafiar el bloqueo sobre la Franja de Gaza.
La operación, realizada en aguas internacionales lejos de las costas israelíes, resultó en la interceptación de 22 embarcaciones y la detención de numerosos activistas. Mientras el gobierno israelí justificó la acción calificando a la flotilla como «provocadora» y denunciando el hallazgo de drogas a bordo de uno de los buques, la comunidad internacional ha reaccionado con fuertes reclamos diplomáticos.
Italia y Chile encabezan las protestas oficiales ante la falta de información sobre el estado de los tripulantes. El gobierno de Giorgia Meloni exigió la liberación inmediata de 24 ciudadanos italianos arrestados, calificando la detención como ilegal y demandando el respeto al derecho internacional. Por su parte, desde Chile se condenó la interrupción de las comunicaciones por parte de las fuerzas de ocupación, lo que impide tener certezas sobre la integridad física de los ocupantes de diversas nacionalidades. La misión, que había zarpado semanas atrás desde puertos europeos como Barcelona y Marsella, vuelve a poner en el centro del debate global la crisis humanitaria en la región y los límites de las acciones militares en alta mar.

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