La OTAN confirmó este sábado que se encuentra trabajando estrechamente con el Gobierno de Estados Unidos para analizar y comprender los alcances de la decisión de Washington de retirar 5.000 efectivos militares de sus bases en Alemania.
La medida, anunciada por el Pentágono como una «retirada progresiva» que se ejecutará en un plazo de seis a doce meses, representa un nuevo episodio de fricción entre la administración de Donald Trump y sus aliados europeos en el marco de una revisión integral de la presencia militar norteamericana en el continente. La portavoz de la alianza, Allison Hart, señaló que este ajuste subraya la urgencia de que Europa asuma una mayor responsabilidad en su seguridad común e incremente sus niveles de inversión en defensa.
El anuncio se produce en un clima de tensión diplomática, luego de que el canciller alemán, Friedrich Merz, criticara la supuesta falta de estrategia de salida de Estados Unidos en su conflicto con Irán. Por su parte, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, calificó el movimiento como «previsible» y coincidió en la necesidad de que los socios europeos fortalezcan su capacidad operativa autónoma. Desde la Alianza Atlántica recordaron que ya existen avances significativos, citando el compromiso alcanzado el año pasado en la cumbre de La Haya para que los aliados inviertan el 5% de su PIB en defensa, una meta que busca equilibrar las cargas financieras que históricamente han generado reclamos por parte de la Casa Blanca.

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