En una madrugada de extrema hostilidad, la Guardia Revolucionaria iraní bombardeó puntos estratégicos en Jordania, Kuwait y Bahréin. La ofensiva se ejecutó en represalia a los ataques que el Pentágono desplegó en el estrecho de Ormuz, tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense.
El precario equilibrio de paz en Medio Oriente terminó por saltar por los aires en las últimas horas, arrastrando a la región a un escenario de impredecibles consecuencias globales. Durante la madrugada de este miércoles, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán llevó a cabo una masiva ofensiva militar coordinada mediante el lanzamiento de misiles y drones autoguiados contra bases e instalaciones estratégicas operadas por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en Bahréin, Kuwait y Jordania. Desde Teherán argumentaron que los impactos constituyeron una respuesta directa y legítima frente a los «brutales bombardeos» norteamericanos ejecutados previamente sobre zonas del sur de su territorio, a los que calificaron como una “violación flagrante” de la Carta de las Naciones Unidas y de su soberanía nacional.
El origen de la drástica escalada bélica se sitúa en el estratégico estrecho de Ormuz, donde la comandancia de Washington había ordenado ataques aéreos en las islas y puertos de Jask, Sirik y Qeshm. Esta acción norteamericana fue el emergente al derribo previo de un helicóptero Apache de su Ejército en aguas regionales. En la contraofensiva de la madrugada, los proyectiles iraníes alcanzaron la base estadounidense en Bahréin. No obstante, el impacto de mayor gravedad geopolítica se reportó en territorio de Jordania: medios estatales de Irán aseguraron haber destruido con éxito «cuatro objetivos importantes», entre los que se contabilizan hangares con grupos de cazas furtivos F-35 y el centro de mando militar norteamericano apostado en la base aérea de Azraq.
Por su parte, el Estado Mayor del Ejército de Kuwait debió activar de urgencia sus escudos de defensa aérea y declarar el estado de combate operativo tras registrar e interceptar una oleada de “objetivos aéreos hostiles” que cruzaban su espacio soberano en medio del feroz intercambio de fuego de las potencias. Casi en simultáneo, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) emitió un comunicado oficial ratificando que sus fuerzas apostadas en la región completaron misiones de bombardeo bajo la doctrina de “legítima defensa”. Desde el Pentágono justificaron que sus operaciones aéreas representan una “respuesta proporcional a los recientes ataques contra tropas estadounidenses y buques mercantes internacionales que navegan en aguas regionales”, mientras la comunidad internacional observa con alarma el peligro inminente de una guerra abierta a gran escala.

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