La reforma laboral impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue sancionada por amplio consenso en el Senado, fijando la transición del esquema de 44 a 40 horas con dos días de descanso garantizados. La medida alcanza a más de 22 millones de trabajadores e impacta de forma directa en el escenario político a pocos días del balotaje presidencial.
El Congreso Nacional de Brasil aprobó definitivamente la reforma de la jornada de trabajo, reduciendo el límite semanal de 44 a 40 horas e incorporando un segundo día de descanso semanal remunerado para la totalidad del régimen formal. La iniciativa, que contó con el respaldo previo de la Cámara de Diputados en mayo, obtuvo la sanción definitiva en el Senado con 75 votos a favor y un único voto en contra, estableciendo la erradicación del esquema laboral denominado «6×1».
La aplicación del nuevo marco legal se ejecutará de forma gradual sin generar reducciones en los salarios de los empleados. Durante el primer año de implementación de la normativa, la carga horaria máxima se fijará en 42 horas semanales, para luego ajustarse al techo definitivo de 40 horas al término del período de transición. La reforma representa una demanda histórica de las centrales sindicales, alcanzando a más de 22 millones de personas en todo el territorio brasileño.
La sanción legislativa irrumpió en el tramo final de la campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales pactadas para el 25 de octubre entre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Pese a las objeciones planteadas por entidades empresariales respecto a eventuales incrementos en los costos operativos, la totalidad de las bancadas políticas —incluyendo el espacio conservador— acompañó el proyecto en la votación final tras las movilizaciones registradas en diversas ciudades del país.

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