Los datos del INDEC correspondientes al mes de febrero confirman una retracción estructural en el consumo masivo de la Argentina.
Según el informe oficial, las ventas en supermercados sufrieron una caída interanual del 3,1%, mientras que el sector mayorista registró un retroceso del 1,2% respecto al mismo período de 2025. El relevamiento estadístico evidencia una paradoja propia del contexto inflacionario actual: mientras el volumen de productos vendidos disminuye, la facturación nominal se dispara un 23,5%, impulsada exclusivamente por la presión sobre los precios de productos esenciales como carnes y verduras.
El análisis del comportamiento del consumidor revela que el ticket promedio en supermercados alcanzó los $35.058, lo que representa un incremento del 27,9% en términos nominales respecto al año anterior. En cuanto a los medios de pago, se observa una consolidación de las tarjetas de crédito como el principal instrumento financiero, concentrando el 43,6% de las operaciones, lo que sugiere una mayor necesidad de financiamiento para la compra de alimentos básicos. Las billeteras virtuales, por su parte, continúan ganando terreno con un crecimiento interanual superior al 54%.
Estos indicadores técnicos ratifican el enfriamiento de la actividad económica y la pérdida del poder adquisitivo de los hogares en un escenario de alta incertidumbre.

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