El Estimador Mensual de Actividad Económica emitido por el INDEC expuso una contracción del 1,5% respecto al mes anterior, aunque retiene un avance del 1,6% en la comparación interanual. El diagnóstico oficial confirma un escenario de vaivenes donde los sectores extractivos y primarios sostienen el indicador general frente al retroceso del consumo doméstico y las fábricas.
El ritmo de la economía nacional volvió a exhibir un comportamiento inestable durante el cuarto mes del año, alternando los signos de recuperación y caída que caracterizan al primer cuatrimestre. Según los datos oficiales procesados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través de su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la producción de bienes y servicios en el país experimentó una retracción desestacionalizada del 1,5% en comparación con marzo, interrumpiendo la fuerte suba que se había anotado en el período previo. Sin embargo, en la medición interanual, el indicador logró sostenerse en terreno positivo con una expansión del 1,6% respecto a abril del año pasado.
Este desempeño dispar se explica por una profunda asimetría entre las distintas ramas productivas, donde conviven sectores en franca expansión con otros que profundizan su parálisis. El principal motor que evitó una caída interanual generalizada fue la explotación de minas y canteras, que registró una aceleración del 17,1% motorizada por los proyectos energéticos y mineros, seguida por el bloque de la agricultura y la ganadería, que mostró un avance del 10,9%. Estas actividades de base primaria y perfil exportador operan actualmente como el principal sostén macroeconómico del modelo, logrando compensar de manera parcial el enfriamiento de los sectores urbanos.
En la vereda opuesta, las actividades que dependen de la demanda interna y el poder adquisitivo local volvieron a reflejar números negativos. La industria manufacturera anotó una baja del 2,9% interanual, reflejando las dificultades de las plantas fabriles para sostener sus niveles de producción, en tanto que el comercio mayorista y minorista sufrió un recorte del 3,2% en el mismo lapso debido a la retracción del consumo diario. El sector pesquero, por su parte, reportó la contracción más severa del mes con una caída que orilló el 28,4% interanual.
Con estos resultados, la economía consolida una marcha en zigzag que impide trazar una tendencia lineal de recuperación estable. El devenir del año muestra que a la leve suba del 0,3% registrada en enero le siguió un fuerte tropiezo del 2,7% en febrero, un rebote posterior del 3,1% en marzo y esta nueva caída de abril. Esta oscilación permanente denota que, si bien el frente exportador primario genera divisas y tracciona los números globales, el tejido industrial y comercial de las ciudades todavía no encuentra un piso firme que le permita sumarse al sendero del crecimiento.

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