Según el relevamiento mensual, llenar el changuito para una familia tipo costó $834.025, lo que representó una suba del 1,32%. La estabilidad en el precio de la carne ayudó a frenar el índice, aunque las ventas minoristas registran caídas de hasta el 8,6% interanual.
Durante el mes de junio, la canasta básica de supermercado en Córdoba profundizó su tendencia a la desaceleración por tercer mes consecutivo. El incremento promedio fue del 1,32%, consolidándose como la suba mensual más leve de los últimos diez meses. A pesar de este marcado amesetamiento en el ritmo de aumento de los precios, las cadenas minoristas y los almacenes de barrio alertan que el nivel de consumo masivo no reacciona y se mantiene deprimido.
Con este último ajuste, un hogar cordobés de clase media integrado por cuatro miembros necesitó desembolsar $834.025 para cubrir sus necesidades de alimentos, artículos de tocador y limpieza durante el mes. La cifra representa un gasto adicional de unos $10.800 respecto a mayo. En el acumulado del primer semestre del año, la canasta arrastra una suba cercana al 20%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 37,07%.
Tanto la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Córdoba (Casac) como el Centro de Almaceneros coincidieron en el diagnóstico de las góndolas, pero manifestaron una profunda preocupación por el lado de la demanda. Desde el sector supermercadista informaron una caída del 5% interanual en la venta por unidades, mientras que los comercios de cercanía reportaron un retroceso del 8,6% en volumen. Los empresarios señalan que, pese a las agresivas estrategias de promociones y descuentos, las ventas siguen paralizadas y no se prevé una recuperación en el corto plazo.
El comportamiento de los rubros
La principal explicación detrás de la quietud inflacionaria de junio radica en el rubro Carnes, que posee una fuerte incidencia en el presupuesto familiar y registró una variación de apenas el 0,1%. La fuerte caída previa en el consumo obligó a los frigoríficos a congelar los valores de los cortes vacunos para intentar incentivar la demanda, e incluso el pollo fresco experimentó una baja del 3,3%. No obstante, sigue siendo el segmento que más aumentó en el año, acumulando un alza del 29%.
Por el contrario, otros rubros de la canasta mostraron comportamientos más contractivos:
- Almacén y Procesados: Registró un alza promedio del 2,7%. Las harinas lideraron las subas con un incremento del 10% (superando los $1.100 por kilo), arrastrando a los fideos secos (4,2%) y galletitas (7,1%). El arroz en caja de primera marca también subió un 6,4% para ubicarse en los $3.500.
- Lácteos: Tuvieron una suba media del 2,3%. Mientras la leche en sachet se estabilizó en torno a los $2.000, los quesos cremosos se dispararon un 11% y tocaron los $15.000 por kilo.
- Verdulería y Frutería: El segmento promedió una suba del 1,9%. Hubo incrementos estacionales marcados en la acelga (21,1%), el tomate perita (14,5% a $4.000 el kilo) y la papa blanca (10%). En contrapartida, las frutas registraron bajas acentuadas, destacándose la caída del 29,7% en el precio de la naranja de ombligo.
El efecto del Mundial en las góndolas
Un fenómeno particular se registró durante las últimas dos semanas del mes debido al inicio del Mundial de Fútbol en Norteamérica. Desde Casac señalaron que se detectó un repunte focalizado en la demanda de cortes de carne para asar, fiambres para picadas y bebidas alcohólicas como cerveza y fernet, especialmente en las jornadas previas a las presentaciones de la Selección Argentina. Según el relevamiento, armar el tradicional combo de fernet con gaseosa cola de primera marca requiere actualmente una inversión cercana a los $20.000.

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