En una de sus declaraciones más tajantes desde el inicio de su gestión, el gobernador Martín Llaryora elevó el tono de la confrontación con el Gobierno nacional al calificar de «crueldad inusitada» las políticas de ajuste que afectan directamente a las provincias.
Durante su recorrida por el interior productivo, el mandatario cordobés sostuvo que el equilibrio fiscal no puede lograrse a costa del abandono de los sectores más vulnerables ni de la paralización total de la obra pública, marcando una distancia ética y política con el modelo propuesto por la Casa Rosada.
Llaryora enfatizó que su administración no guardará silencio ante decisiones que considera que castigan a la producción y al federalismo. En un contexto de creciente tensión por el financiamiento de áreas clave como la salud y la caja de jubilaciones, el gobernador reafirmó que Córdoba continuará con su plan de inversiones propio para mitigar el impacto del recorte federal. «Gobernar es generar trabajo y progreso, no simplemente cerrar números dejando a la gente afuera», disparó el mandatario, consolidando su perfil como uno de los principales opositores al centralismo porteño en la defensa de los intereses regionales.

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