30 mayo, 2026

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La otra cara de la «modernización»: el nuevo estacionamiento medido enciende quejas vecinales y abre el debate por la exclusión social

El debut del nuevo esquema de estacionamiento medido en la ciudad de Córdoba no tardó en trasladar la tensión de los despachos municipales a las calles de los barrios. Mientras la gestión local defiende la digitalización y el reordenamiento del espacio público como banderas de progreso urbano, la implementación del sistema disparó protestas en sectores comerciales clave como barrio General Paz y reabrió una discusión profunda sobre el destino de los sectores más postergados de la economía informal.

El malestar de los residentes y comerciantes se hizo visible en las principales arterias de General Paz, donde las movilizaciones reflejaron el rechazo a las nuevas tarifas y a las complejidades logísticas que reporta la aplicación móvil. Quienes viven y trabajan en la zona argumentan que la rigidez del control atenta contra la dinámica comercial del sector y encarece el día a día en un contexto macroeconómico de por sí complejo. Esta resistencia vecinal expone las fallas de adaptación de un sistema que, en su afán de homogeneizar el control del espacio público, colisiona con el ritmo de vida y de consumo de los distritos descentralizados de la capital.

En paralelo a la discusión tarifaria, la reconversión tecnológica impacta de lleno sobre los «naranjitas» y cuidacoches. Diversas corrientes de opinión advierten que la proclamada modernización urbana opera muchas veces como un mecanismo de exclusión invisible, que criminaliza la subsistencia en la vía pública sin ofrecer alternativas reales de reinserción o contención laboral. Al reemplazar el cobro manual por plataformas digitales, el nuevo esquema desplaza a cientos de personas que encontraban en el cuidado de vehículos su único sustento diario. De este modo, el debate excede la mera gestión del tránsito y se transforma en un dilema ético sobre el modelo de ciudad en desarrollo: una encrucijada que obliga a elegir entre la fría eficiencia de los algoritmos o la dignidad de sus habitantes más vulnerables.