Un viaje de investigación y pasión por el mar terminó en un desenlace devastador en el atolón de Vaavu. Cinco ciudadanos italianos, entre ellos una reconocida bióloga marina y su hija, fallecieron mientras exploraban cuevas submarinas a 50 metros de profundidad. Las autoridades locales calificaron el hecho como el peor siniestro de buceo registrado en el archipiélago del océano Índico.
Las víctimas formaban un grupo de alta formación técnica. Entre ellas se encontraba Monica Montefalcone, profesora de la Universidad de Génova y directora científica de campañas de monitoreo en las islas; su hija Giorgia Sommacal, de 22 años; y tres experimentados investigadores e instructores: Muriel Oddenino, Gianluca Benedetti y Federico Gualtieri. Hasta el momento, los equipos de rescate solo han logrado recuperar un cuerpo, mientras continúa la búsqueda de los otros cuatro integrantes en un entorno de extrema dificultad técnica.
Las investigaciones se centran en dos hipótesis principales. La primera apunta a una posible contaminación en las botellas de aire, lo que habría causado una intoxicación tardía bajo el agua. La segunda sugiere una fatal desorientación dentro de las cuevas, donde el factor de la narcosis por nitrógeno (un fenómeno que altera la percepción a grandes profundidades) pudo haber jugado un papel determinante, impidiéndoles encontrar la salida antes de agotar sus reservas de oxígeno.

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