En el marco del desembarco de Axel Kicillof en territorio cordobés, el gobernador Martín Llaryora ratificó su distancia política del kirchnerismo y reafirmó la identidad del modelo provincial como una alternativa de centro. En un contexto de crisis económica y fuertes tensiones con el Gobierno nacional, el mandatario sostuvo que la salida a la crisis no debe ser «para atrás» y posicionó la conducción de Juan Schiaretti como el eje de una propuesta moderada que priorice el equilibrio fiscal con desarrollo social.
Llaryora describió un escenario crítico, denunciando nueve meses consecutivos de caída de ingresos y un ajuste nacional que impacta directamente en las arcas provinciales. Ante la falta de diálogo con el Presidente —con quien no mantiene contacto desde octubre de 2025— y el incumplimiento de fondos nacionales en áreas sensibles como la Caja de Jubilaciones y el PAMI, el gobernador anunció medidas de contingencia. Entre ellas, destaca la creación de un fondo extraordinario de 2.000 millones de pesos para sostener a organizaciones frente a la emergencia, subrayando que Córdoba deberá hacerse cargo de las deudas que Nación mantiene con prestadores y jubilados locales.

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