La diplomacia asiática se convierte en el epicentro de la geopolítica global. Apenas unas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, concluyera su visita de Estado en Pekín, el Kremlin confirmó que Vladimir Putin llegará a China este martes. El encuentro busca blindar la alianza estratégica entre Moscú y Pekín en medio de un escenario de máxima presión internacional.
El viaje de Putin, programado para los días 19 y 20 de mayo, coincide formalmente con el 25° aniversario del Tratado de Amistad sino-ruso. Sin embargo, la urgencia de la cita responde al complejo escenario bélico. Tras el vencimiento de la tregua temporal en Ucrania, los bombardeos se han vuelto a intensificar. Mientras Donald Trump intentó posicionarse como mediador ante Xi Jinping y debatir vías de financiamiento e influencia sobre Irán, el mandatario ruso busca asegurar el respaldo de su principal socio comercial e hidrocarburífero para sostener su economía en tiempos de guerra.
Por otra parte, la agenda internacional sumó un fuerte impacto humanitario tras confirmarse que Florida cerrará a principios de junio «Alligator Alcatraz», el polémico centro de detención para migrantes inaugurado bajo la gestión de Trump en 2025. Presionado por denuncias de maltrato, violaciones a los derechos humanos y un costo operativo superior al millón de dólares diarios, el gobernador Ron DeSantis admitió la inminente clausura de la prisión ubicada en los Everglades, un complejo que visibilizó el drama de miles de extranjeros, entre ellos varios ciudadanos argentinos.

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